Creo que todos alguna vez hemos estado en un hueco; me refiero a un hueco emocional, ese en el cual estas viendo desde el fondo hacia arriba y por más que intentes saltar o escalar para alcanzar la salida por donde penetra la luz, pues no lo logras.
"Es normal sentirse así" te dicen, sobretodo cuando caes ahí luego de haber mantenido una relación sentimental toxica por tanto tiempo (como fue mi caso). Todos te apoyan, todos te dan su hombro, todos te dicen cosas como: "ese maldito no te merecía", frases desgastadas y cliché que de ninguna manera te reconfortan. Al final terminan diciendo: "Tranquila, todo pasará" y aquí es donde planteo el problema.
Ha pasado más de un año desde que me digo todos los días "Tranquila, todo pasará, todo estará bien, todo mejorará". Ya la gente no me ofrece su hombro como antes ni sus frases hipócritas, sólo se enfurecen y te gritan "¡Sal de ese hueco de una vez!". La verdad prefiero que me digan eso en vez de pretender que de verdad se preocupan por mi, prefiero eso a que me digan falsas frases de motivación que ni ellos mismos aplican; me ha servido muchísimo escuchar eso por parte de tantas personas que creí "amigas", luego de que me la repitieron 3 o 4 veces fui descartando a esa gente, la verdad es que a ellos no les importa como me siento, sólo quieren que deje de hablar del tema, ellos lo que quieren es invertir sus viernes en la tarde bebiendo algo para olvidarse de sus miserables vidas y si te atreves a hablarles de tus problemas, pues inmediatamente recibes esa puta frase más un "¡Marica, súperalo!" y te dan un shot de tequila.
En su momento me refugié en el ron y el tequila. A todos les parecía socialmente aceptable que yo amaneciera todos los sábados vomitando. "Sácalo marica, desahógate". Si uno menciona que está pensando en "ese maldito", ¡bam! un nuevo shot o quizás un cuba libre, "tu lo que necesitas es beber" dicen.
La verdad, más allá de resacas monumentales, no obtuve ningún beneficio de beber tanto, así que a principios de año decidí bajarle 2 a la cosa del alcohol (he caído un par de veces, pero ni modo), sobretodo porque detesto vomitar, que cosa tan desagradable. También dejé de fumar (aunque cuando bebo un poco, se ven bastante tentadores los lucky strike de menta y me dejo seducir).
¿Qué si he intentado conocer hombres nuevos? si, pero la verdad es que todos me aburren (No es por dármela de gran vaina, simplemente no me hacen sentir ni la mitad de lo que sentí en mi relación anterior y pierdo el interés) y aquellos por los que si llego a sentir una cosquillita le prestan más atención a la tipa con pechos exorbitantes que se encuentre en el salón.
Yo no he logrado salir por completo del hueco, he escalado, he saltado, he construido escaleras, pero todo falla al final, cuando estoy a punto de alcanzar la salida todo se derrumba por un recuerdo, una foto o algún hijo de puta que habla de como a mi Voldemort le va de maravilla con su nueva novia y su nueva vida llena de "espiritualidad y vainas fitness" y si a estos añadimos a las chismosas redes sociales, pues tu me dirás.
Me estoy viendo desde hace 6 meses con una psicoanalista, no es la gran cosa, pero al menos de vez en cuando me dice cosas que me permiten agarrar motivación para la semana y no me dice la maldita frase "Súperalo, chama". Y para aquellos que aún me la dicen, gracias, ya sé a quién no le debo comentar más sobre el asunto (aplicando filtros pues). Al final sé que si salgo del hueco, lo haré sola (como todo), pero hay que ir sacando a esas personas que te dan esos pequeños puntapiés que te hacen caer de nuevo o descender un poco más. Prefiero mil veces aquellos que se quedan viendo desde arriba y me dan ánimos, estorban menos en este proceso (así lo llama mi psicoanalista).